En nuestros días,
la disponibilidad del acceso a internet como recurso, así como el masivo uso de
las TICS por parte tanto de personas como empresas y organizaciones ha introducido cambios en los procesos de
búsqueda de empleo. Actualmente, el
periódico y el rotulador rojo de las películas americanas son sustituidos por
la pantalla de inicio de páginas como Infojobs cuando buscamos un símil visual de
“buscar empleo”.
No aportamos
nada nuevo si indicamos que el uso de los portales de empleo puede permitir
acceder rápidamente, y a coste muy bajo, a un sinfín de ofertas de empleo. Ahora
bien, que en ellos podamos encontrar información que nos permita cambiar
nuestra situación de desempleo hace que en ocasiones olvidemos que detrás de
muchas de esas páginas hay empresas con ánimo de lucro. Ese afán por el lucro,
que a priori es lícito, puede derivar en situaciones donde se ofrezcan “servicios”
de pago a las personas que buscan empleo. Servicios en algunos casos de dudosa
efectividad y con cierta falta de honestidad. Por ello, es importante que
seamos críticas y críticos cuando usamos los portales de empleo en internet
para buscar trabajo. Por ello, en este post vamos a centrarnos en una situación
muy frecuente en nuestros días, intentando dar algunas recomendaciones para no
pagar por algo que no necesitamos.
La situación
es la siguiente:
En un portal
de empleo que usamos con frecuencia, en
el que previamente nos hemos registrado y en el que hemos grabado todos
nuestros datos profesionales vemos una oferta de empleo que se ajusta a nuestro
perfil. Rápidamente, aplicamos nuestra candidatura a dicha oferta (o “echamos
el curriculum” que decimos algunas veces). Automáticamente recibimos un e-mail
que nos indica que estamos inscritos/as en la oferta en cuestión. Además, en él
nos ofrecen la posibilidad de “confirmar nuestro teléfono” mandando un mensaje
de texto con un coste de 1,45 euros (esta última parte se muestra en una letra
mucho más pequeña que el resto). Para animarnos a mandar el preciado “SMS”, nos
indican que de este modo nos aseguramos de que las empresas puedan contactar
con nosotros/as.
Bien, seamos
claros:
-
No es necesario que confirmemos nuestro teléfono
mediante este sistema. Se supone que cuando “nos dimos de alta” en el portal de
empleo tecleamos adecuadamente nuestro número.
-
Si realizamos el proceso de registro en el
portal sin ninguna incidencia, inscribiéndonos en una oferta, estamos
autorizando al portal de empleo a mostrar a la empresa oferente nuestros datos
de contacto.
-
En caso de que tengamos alguna duda, con acceder a la parte privada del portal de
empleo en el que hemos visto la oferta y verificar nuestros datos es
suficiente. Esto no supone coste económico.
Sirva por
tanto esta situación que comentamos para invitarnos a la reflexión. Si cuando
buscamos trabajo en internet, usando este tipo de webs, se nos ofrece un
servicio de pago, preguntémonos: “¿porqué estoy pagando exactamente?, ¿Qué efectividad
tiene este servicio? ¿Verdaderamente lo necesito?”
Para terminar, decir que no queremos generar un sentimiento de desconfianza generalizado
hacia todos los portales de empleo. Hay muchos muy profesionales y otros que no
lo son tanto. Por ello, habrá que hacer un ejercicio de valorar cada caso de
forma individual. En esta tarea el personal técnico de los servicios de
orientación podrá ser de gran ayuda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario