domingo, 21 de abril de 2013

¿Es oro todo lo que reduce? algunas trampas en las que podemos caer cuando usamos los portales de empleo.



En nuestros días, la disponibilidad del acceso a internet como recurso, así como el masivo uso de las TICS por parte tanto de personas como empresas y organizaciones ha  introducido cambios en los procesos de búsqueda de empleo.  Actualmente, el periódico y el rotulador rojo de las películas americanas son sustituidos por la pantalla de inicio de páginas como Infojobs cuando buscamos un símil visual de “buscar empleo”.

No aportamos nada nuevo si indicamos que el uso de los portales de empleo puede permitir acceder rápidamente, y a coste muy bajo, a un sinfín de ofertas de empleo. Ahora bien, que en ellos podamos encontrar información que nos permita cambiar nuestra situación de desempleo hace que en ocasiones olvidemos que detrás de muchas de esas páginas hay empresas con ánimo de lucro. Ese afán por el lucro, que a priori es lícito, puede derivar en situaciones donde se ofrezcan “servicios” de pago a las personas que buscan empleo. Servicios en algunos casos de dudosa efectividad y con cierta falta de honestidad. Por ello, es importante que seamos críticas y críticos cuando usamos los portales de empleo en internet para buscar trabajo. Por ello, en este post vamos a centrarnos en una situación muy frecuente en nuestros días, intentando dar algunas recomendaciones para no pagar por algo que no necesitamos.



La situación es la siguiente:
 
En un portal de empleo que usamos con frecuencia,  en el que previamente nos hemos registrado y en el que hemos grabado todos nuestros datos profesionales vemos una oferta de empleo que se ajusta a nuestro perfil. Rápidamente, aplicamos nuestra candidatura a dicha oferta (o “echamos el curriculum” que decimos algunas veces). Automáticamente recibimos un e-mail que nos indica que estamos inscritos/as en la oferta en cuestión. Además, en él nos ofrecen la posibilidad de “confirmar nuestro teléfono” mandando un mensaje de texto con un coste de 1,45 euros (esta última parte se muestra en una letra mucho más pequeña que el resto). Para animarnos a mandar el preciado “SMS”, nos indican que de este modo nos aseguramos de que las empresas puedan contactar con nosotros/as.
Bien, seamos claros:
-          No es necesario que confirmemos nuestro teléfono mediante este sistema. Se supone que cuando “nos dimos de alta” en el portal de empleo tecleamos adecuadamente nuestro número.
-          Si realizamos el proceso de registro en el portal sin ninguna incidencia, inscribiéndonos en una oferta, estamos autorizando al portal de empleo a mostrar a la empresa oferente nuestros datos de contacto.
-          En caso de que tengamos alguna duda,  con acceder a la parte privada del portal de empleo en el que hemos visto la oferta y verificar nuestros datos es suficiente. Esto no supone coste económico.

Sirva por tanto esta situación que comentamos para invitarnos a la reflexión. Si cuando buscamos trabajo en internet, usando este tipo de webs, se nos ofrece un servicio de pago, preguntémonos: “¿porqué estoy pagando exactamente?, ¿Qué efectividad tiene este servicio? ¿Verdaderamente lo necesito?”

Para terminar,  decir que no queremos generar  un sentimiento de desconfianza generalizado hacia todos los portales de empleo. Hay muchos muy profesionales y otros que no lo son tanto. Por ello, habrá que hacer un ejercicio de valorar cada caso de forma individual. En esta tarea el personal técnico de los servicios de orientación podrá ser de gran ayuda.